jueves, 13 de abril de 2017

El número de casos detectados de enuresis aumenta aproximadamente en un 50% cuando hay un correcto diagnóstico



·       La enuresis nocturna es un trastorno que sigue presentando dificultades en su manejo, pues no sólo se infradiagnostica, sino que la opción de tratamiento no se elige generalmente basándose en parámetros objetivos.
·       Se ha comprobado una estrecha relación entre enuresis y otras patologías como estreñimiento, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS)”.
·       La enuresis, tratada con frecuencia como un mal menor, es un problema de salud importante en niños y adolescentes, con problemas de autoestima y de relación social.


Entre los años 2014 y 2015se puso en marcha un “Proyecto de mejora de diagnóstico y manejo de la enuresis” coordinado por la Dra. Isabel Lostal, Pediatra del Centro de salud Actur Oeste y Profesor Asociado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza, cuyos resultados han sido presentados recientemente concluyendo, entre otros aspectos, que la enuresis, cuya incidencia los expertos estiman en el 16% de los niños a los 5 años y el 10% a los 6 años no está correctamente diagnosticada, y aumenta en aproximadamente un 50% cuando el pediatra pregunta sobre el control miccional en la revisión de 6 años del Programa de salud Infantil.

Para la Dra. Lostal la enuresis “con frecuencia, se considera un problema menor  y los padres no consultan al pediatra por este problema, por lo que si no se pregunta concretamente, puede pasar desapercibido hasta edades muy tardías, constituyendo  un problema de salud importante en niños y adolescentes, con problemas de autoestima y de relación social. Además, con frecuencia, existe comorbilidad con otras patologías como estreñimiento, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS)”.

Bajo el título “Enuresis Nocturna Primaria Infantil, ¿seguro que la manejamos bien?”, y atendiendo a las recomendaciones de la Guía de Práctica Clínica sobre “Manejo terapéutico y diagnóstico de la enuresis infantil” editada por la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, pediatras de Atención Primaria de los sistemas público y privado de Aragón fueron entrenados `para realizar un correcto manejo y tratamiento de la enuresis basándose en la realización de diario miccional, obtención del parámetro volumen miccional máximo diurno (VMMD) y en los criterios de elección de las pautas terapéuticas, según el resultado de dicho VMMD y las características clínicas concomitantes a la enuresis.

El objetivo era  la detección de casos reales de niños de 6 años con enuresis nocturna, la valoración de si se trataba de enuresis primaria o secundaria, monosintomática o complicada; la detección de comorbilidad, el diagnóstico y tratamiento de la comorbilidad; la derivación de la enuresis complicada no monosintomática a consulta especializada de urología infantil; la realización del diario miccional y el manejo terapéutico de la enuresis primaria monosintomática por el pediatra de Atención Primaria.

Se incluyeron en el proyecto de mejora aquellos niños con dificultades en el control miccional nocturno, al menos 1 vez al mes según el criterio diagnóstico establecido por la OMS y por la Sociedad Internacional de continencia de los Niños.

La encuesta entre los pediatras implicados arrojó como primera conclusión el claro aumento del número de diagnósticos, con un incremento del 25% en el primer semestre de 2015 y del 50% en el segundo semestre, en comparación con el inicio del proyecto, por lo que se determinó que el proyecto es eficaz en la detección de la enuresis infantil, pues se detecta un manejo terapéutico inadecuado previo al proyecto, con bajo uso del parámetro VMMD, y que esto permite mejorar la orientación terapéutica de la enuresis.

La enuresis infradiagnosticada e infratratada.-
La enuresis nocturna infantil primaria, es un trastorno de etiología multifactorial  y con frecuente comorbilidad, que pueden condicionar la respuesta al tratamiento,  por lo que es importante ajustar mediante la anamnesis y el diario miccional, las características con las que se presenta en cada niño.

Entre las causas más frecuentemente implicadas, se encuentra la alteración del ritmo circadiano de la hormona antidiurética, que se va a acompañar de poliuria nocturna con micciones muy abundantes, sobre todo, en el primer tercio de la noche, siendo en este grupo el tratamiento de elección, la desmopresina.

La realización del diario miccional, es fundamental para obtener el patrón miccional y el VMMD. Generalmente los niños que presentan VMMD al menos del 75% del teórico, suelen responder bien a la desmopresina, mientras que si este valor es inferior, la recomendación inicial del tratamiento sería la alarma, aunque  siempre  requiere colaboración de la familia.

“Después de realizar este proyecto, la reflexión que nos surge, es que la enuresis nocturna, es un trastorno que sigue presentando dificultades en su manejo, pues no sólo se infradiagnostica si se espera  a que la familia consulte, sino que, cuando se hace el diagnóstico, la opción de tratamiento no se elige generalmente basándose en parámetros objetivos, pues la obtención del diario miccional no es fácil, al ser complicado obtener la colaboración de las familias, lo que podría  explicar casos de fracaso terapéutico”, indica la Dra. Lostal, “la realización de charlas informativas, para mejorar el conocimiento de la Guía de Práctica Clínica sobre la enuresis nocturna infantil, y la puesta en común de los problemas que nos surgen, pueden ayudarnos  a mejorar la calidad asistencial”.

La enuresis afecta de manera directa al niño y su familia provocando baja autoestima, retraimiento social por miedo a que se conozca el problema, bajo rendimiento escolar, dificultad en el sueño, entre otros, además de un trabajo y gasto extra para la familia. El ser considerado un tema tabú o un problema menos solo conduce al aumento y complicación del problema que puede cronificarse hasta la adolescencia y la edad adulta con un claro aumento de las consecuencias.



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