miércoles, 2 de agosto de 2017

El interés por la medicina hiperbárica se dispara tras el caso de la niña tratada por ahogamiento

 El interés por la medicina hiperbárica se ha disparado en España después de conocerse el caso de la niña tratada con oxígeno hiperbárico para revertir el daño cerebral causado por un preahogamiento, según el Instituto Español de Medicina Hiperbárica (IEMH). Las consultas al teléfono y la web del instituto, dedicado a la difusión de la medicina hiperbárica, se han multiplicado por tres desde que se conoció el caso, a mediados de julio, con la publicación de un estudio en la revista Medical Gas Research.

La medicina hiperbárica es un tipo de terapia basado en respirar oxígeno 100% a alta presión (igual o superior a 1,4 atmósferas) en cámaras selladas. La publicación del estudio con la niña que consiguió recuperar sus funciones neuronales tras recibir 40 sesiones de oxigenoterapia hiperbárica, “abre nuevas posibilidades de recuperación en cientos de personas que sufren preahogamientos cada año”, explica el doctor Antonio Ruiz, miembro de la junta directiva del IEMH y director médico de la clínica Ulcemed. No obstante, “en nuestra clínica contamos con varios casos de éxito como coadyuvante en regeneración neuronal”, como parálisis cerebral, indica.

“Esta terapia facilita el mayor aporte de oxígeno a los tejidos deficitarios a través del plasma sanguíneo y se estimula la angiogénesis, así como la formación de colágeno, lo que mejora todas aquellas patologías en las que existe una hipoxia tisular”, comenta el doctor Ruiz. Gracias a la apropiada oxigenación se consigue iniciar el proceso de reparación de heridas, lo que implica también un factor determinante para la velocidad de las funciones celulares implicadas en la recuperación. También posee propiedades bactericidas y bacteriostáticas. Por eso, se utiliza ya en España para tratar las heridas de difícil cicatrización, como las quemaduras, infecciones, insuficiencias arteriales o las úlceras del pie diabético, las lesiones por aplastamiento, las infecciones necrotizantes como la gangrena gaseosa, los síndromes compartimentales y otras isquemias traumáticas agudas, entre otras, apunta.

También está indicada en lesiones por radiación, intoxicaciones por monóxido de carbono y afecciones por descomprensión. Otras áreas en las que se está obteniendo resultados positivos son la sordera súbita y en afecciones autoinmunes, isquémicas, cardiológicas, de falta de riego o tras cirugías, señala el doctor Ruiz.

Advertencia sobre cámaras de baja presión
Aunque la medicina hiperbárica lleva utilizándose desde los años 90 ha sido en los dos últimos años, con la publicación de estudios sobre reparación de tejidos, y el uso de la misma por parte de deportistas de élite, lo que ha hecho disparar su interés, según el doctor Ruiz. Eso también ha propiciado, asegura el doctor Ruiz, “la aparición de cámaras hiperbáricas de baja presión, algunas de ellas portátiles, con oxígeno inferior al 100% y presiones inferiores a 1,5 atmósferas, sin apenas indicaciones terapéuticas”. Así lo refleja también el último informe de la Sociedad de Medicina Hiperbárica y Submarina (UHMS, por sus siglas en inglés), el máximo referente internacional en medicina hiperbárica a nivel internacional. Este tipo de cámaras hiperbáricas de baja presión sólo están aprobadas por la FDA de Estados Unidos para su uso en caso del mal de altura.

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